Ya que están, las funciones de los relojes me gusta usarlas para las tareas cotidianas: como ya han dicho por ahí, tiempos de cocción en la cocina, "papá avísame dentro de 20 minutos que tengo que hacer no se qué...", etc. Con el bellmatic me pongo el grillo y así me entretengo yo también, y con los cronos lo mismo. Pero lo que más juego me da con estos es, los fines de semana del mes de julio, tomar pasos de tiempo mientras miro en la tele el Tour de Francia, sentado plácidamente en el sillón entre cabezada y cabezada. Tremendo placer.